Narconovela: una oscura realidad- Heberardo con H

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Confieso que nunca me había llamado la atención la lectura de una novela negra, antes de su género me llego primero uno de sus más importantes autores Élmer Mendoza, a quien lo habían mencionado escritores de la talla de Arturo Pérez Reverte en una de sus entrevistas, y en las últimas semanas leyendo a Oswaldo Zavala en su nuevo libro ¨los cárteles no existen. Narcotráfico y cultura en México¨ que por el simple título se antojaba atractivo y con la profundidad de sus páginas me atrapo en sus aportaciones; siguiendo por ese mismo camino descubrí a Federico Campbell en ¨La era de la criminalidad¨ quien también hacía referencia a Élmer Mendoza fueron dos o tres semanas que no dejaba de topármelo, hasta que llego el día que no pude evitar sacarle la vuelta, ahí estaba en un aparador de los libros nuevos, de pie, entero, su nombre en mayúsculas, remarcando su tilde en la primera letra, una portada llamativa: palmas, sangre, disparo, una silueta de un hombre, ya era mucho no pude evitarlo y desde que el libro me eligió a mí, porque no puedo decir lo contrario, no pude soltarlo ¨Asesinato en el Parque Sinaloa¨ me envolvió en las entrañas del reciente poder local del narcotráfico, justificando lo de ¨reciente¨ con la obra de Zavala.

Tal vez para los grandes lectores de la novela negra cometa un sacrilegio con mi confesión, la realidad que no me sentía obligado a leer ese género, me arrastro la necesidad de conocer más de la problemática en la que nos encontramos y después de conocer brevemente uno de sus grandes representes seguro estoy seré un aprendiz permanente de dichas lecturas.

¨Asesinato en el Parque Sinaloa¨ me traslado de inmediato a mi ciudad o a cualquier otra de la república mexicana, esa narración familiar que a diario vivimos o mejor dicho sufrimos en carne propia la lucha sanguinaria entre la disputa de las llamadas ¨plazas¨.

Federico Campbell refiere que al género policiaco se le conoce como novela negra y se debe a que era el color de la colección que después de la segunda guerra europea empezó a publicar en Paris la editorial Gallimard, asociando lo negro con la muerte, pero siendo mas estrictos en la expresión, nos refiere Campbell, lo correcto sería una novela criminal, porque no toda novela en la que hay asesinato es policiaca y, en cambio, siempre es criminal.

En este mismo andar Élmer Mendoza abre una brecha importante en este género: ¨La ´narconovela´ tiene como tema fundamental el narcotráfico[2]. La ´Novela negra´ es una novela de investigación, una novela policiaca; implica un delito, generalmente con una investigación, además del crimen y sus consecuencias. Mis novelas tienen un pie en un género y un pie en el otro. ¨

¨Asesinato en el Parque Sinaloa¨ nos muestra a un padre desesperado que desea que el culpable de la muerte de su hijo pague el crimen. La incertidumbre de lo que realmente sucedió convierte su existencia en una frustración, quisiera regresar el tiempo para tener mejor comunicación con su hijo, pero es imposible porque tiene el cuerpo de su hijo frente a él.

Una trama en donde la duda y angustia de un padre lo lleva a pedirle un favor muy especial a su amigo investigador Edgar “el Zurdo” Mendieta quien a punto del retiro no podrá negarse a la petición de su mentor, son de esas deudas contraídas que sabe que en algún día tendrá que saldar y ha llegado ese momento, sabe muy bien que la investigación no revivirá al ser querido de su amigo, pero calmará el ahogamiento de un padre que no sabe la verdad.

Un homicidio y un suicidio será el punto de partida del experimentado y decaído policía, una ciudad como muchas otras del país, Sinaloa, en donde lo único que cambia es el nombre, pero los delitos son idénticos, misma historia, hijos huérfanos, padres desconsolados, corrupción e impunidad dos conceptos que se enlazan de manera permanente con tal sencillez que ya pasa desapercibido, es tan ordinario, es tan natural que no sorprende a nadie.

Una novela que nos muestra con claridad un México vigente, un México controlado por la ingobernabilidad, un México en donde el gobierno solo es un accesorio con maestría en simulación. Dejando a un lado grandes conceptos como Estado, población, para abrir nuevos paradigmas denominados ¨plazas¨ que son emblemáticas para la delincuencia.

Imposible no enlazar la novela de Élmer Mendoza con la obra de Oswaldo Zavala: ¨los cárteles no existen. Narcotráfico y cultura en México¨ con fundamento nos refiere que ¨la plaza¨ en años anteriores no representaba el control, el poder, simple y sencillamente era la admiración de una estructura nacional ordenada, organizada, era la concesión de un aparato político que operaba el tema de las drogas.

Oswaldo Zavala nos obsequia un sinnúmeros de respuestas a tantas interrogantes que nos hacemos en las calles, en reuniones y que nadie nos responde, en su obra no limita sus conclusiones y mucho menos adorna sus palabras para evitar herir susceptibilidades gubernamentales, desde el propio título de la misma nos refleja lo que encontraremos en ella y sentencia: ¨…El estado policial del PRI fue desmantelado y reemplazado por los gobiernos de la supuesta alternancia democrática sin una clara política antidrogas. La ausencia de una estrategia federal facilitó la creación de regiones en las que estructuras de poder locales asumieron el control de la economía clandestina con alianzas mafiosas entre gobernadores, procuradurías estatales y empresarios en estados como Tamaulipas, Chihuahua, Michoacán y desde luego, Guerrero¨.

El detective Mendieta se reencontrará con capítulos no concluidos de su pasado, aderezando la propia narconovela. La fabricación de un “caso cerrado” por parte de la autoridad dejará muchas interrogantes a Mendieta, el asesinato de Pedro no cuadraba ¿cómo era posible que la novia de Pedro lo asesinará en el Parque Sinaloa y después ella se suicidará en su casa?

La persecución de uno de los principales líderes del narcotráfico por parte de la Marina centro la historia del detective Mendieta. Una lucha sin importar los daños que van dejando por su camino, lo único que interesa es la captura del capo ¨Si Ya Saben Como Soy Para Qué Me Atrapan¨ que meses antes se había fugado del penal.

El autor de ¨los cárteles no existen¨ nos responde a esa pregunta guardada que en muchas ocasiones por miedo no expresamos: ¿cuál es el origen de este gran monstruo llamado narcotráfico? Y nos responde con fundamentos que el Estado mexicano dominaba la delincuencia, pues era el propio aparato gubernamental que la organizaba, era como un super gabinete adicional a su estructura, reduciendo así el índice de violencia, incrementándose la criminalidad con la derrota del PRI, desmantelándose el Estado policial durante la presidencia de Vicente Fox, cuya incapacidad para articular una política de seguridad nacional permitió nuevas asociaciones criminales entre gobernadores, empresarios locales y traficantes.

Tres importantes momentos históricos nos menciona Oswaldo Zavala  de la relación entre el narco y el Estado: 1) el poder soberano del Estado del PRI que disciplinó al narco entre las décadas de 1970 y 1990; 2) el vacío de poder generado por la presidencia de Vicente Fox del Partido Acción Nacional (PAN) de 2000 a 2006, cuando el poder soberano del Estado fue desafiado por ciertas gubernaturas y sus policías estatales y municipales con la consolidación de neoliberalismo, y 3) la estrategia concebida por el gobierno de Calderón entre 2006 y 2012 como una ´guerra´ contra el narcotráfico que tuvo como objetivo real, en mi opinión, recobrar la soberanía del Estado sobre el narco a través de lo que Foucault denomina como el ´golpe de Estado.

En este último punto agregaríamos, que existe una diferencia entre el discurso del actual presidente de la Republica Enrique Peña Nieto y su antecesor pero la conclusión es los misma: más muertes y menos resultados, tal y como lo señala la organización ¨México Evalúa¨.

La aventura por la que nos lleva el autor del ¨Asesinato en el Parque Sinaloa¨ recorre los pasadizos secretos de un policía experimentado, un hombre que por su experiencia es un gran investigador, su vicio del alcoholismo lo hace más agudo en sus resultados sabe que no puede fallarle a Abel Sánchez, se meterá hasta donde sea necesario para dar con el asesino o los asesinos.

Una novela fabulosa en donde el autor logra a través de sus letras hacernos imaginar que estamos leyendo una historia común y corriente plasmada en cualquier medio de comunicación del país, pero no, es una novela. Lo que parecía un asunto aislado para ¨el Zurdo¨ Mendieta logra entrar a las entrañas del poder del capo de ¨la plaza¨, un camino lo va llevando a otro, un final interesante, que cuando el lector cree llegar con el o los culpables nos da otra línea de investigación, siempre nos trae inquietos armando el rompecabezas imaginario del asesinato.

Élmer Mendoza y Oswaldo Zavala en dos magnificas obras con mucho en común, una novela cruda, real, de la mano de un libro de muchas respuestas concretas, documentada, histórica, en donde nos permite entender nuestra actualidad y hacia donde nos lleva esta guerra que ha hecho desaparecer a miles de inocentes, culpables y pueblo enteros. Con una gran diferencia, que las victimas no cuentan con un amigo experimentado como Edgar ¨el Zurdo¨ Mendieta.

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